Así se escribe la crisis ?

La crisis se escribe así en la actualidad del mundo moderno
O la historia. Porque al final, lo queramos o no entre todos estamos asistiendo a un momento histórico, y hasta histérico, del que tarde o temprano saldremos y en un futuro leeremos las consecuencias de todo el proceso catársico en el que vivimos. Pero me temo que como en las guerras, la primera víctima sea la verdad. Porque en la situación de infoxicación en la que nos movemos, mezclada con el consumo de noticias express a golpe de titular o de tuit, en el que nuestra escasa capacidad de leer reposadamente más allá de 140 caractreres, o un vistazo en diagonal con el click a los tres minutos, si llega, resulta muy fácil manipular la realidad con algo tan sencillo como las palabras.
Y a mí, que me encantan y vivo de ellas, me gusta darles la vuelta y buscar de dónde vienen, y a dónde van e imaginar cuáles se hubieran podido emplear para decir lo mismo y que no sea lo mismo. Como publicitario también me acostumbré a buscar la esencia de las cosas, y el famoso “Reason Why” que conforme el mensaje esencial que hay que hacer llegar a la mente del receptor.
De lo que no entiendo demasiado, lo reconozco, es de macro economía, porque no soy economista y me manejo en números gordos y cuentas de la vieja, allí hasta donde llegan mis dedos. Por todo ello, llevo tiempo analizando cómo se está contando esta crisis y me preguntaba si se podría explicar mejor conceptos como Prima de Riesgo, Dación en Pago, Inyección de los Bancos Centrales o simplemente, los Mercados. Que supongo que al menos, siendo medio de pueblo ya, podré entender que es un mercado… Pero después de leer un poco, creo que no son las mismas cosas que nos cuentan los políticos y repiten algunos periodistas. ¿o sí?
Empezaré por lo último, porque creo que me servirá para seguir después con los otros conceptos más complejos:

“Los Mercados”

…esos que parecen juntas militares que imponen a bota y fuego su poder, son unos lugares otrora físicos que se llaman bolsas. Si, como las que llenamos en los otros mercados, pero que manejan más bien mercancías de futuro que ya cosechadas. Es decir, que se vende lo que otros dicen que van a vender en el futuro, con nuestro consumo diario de gasolina, luz, o refrescos, porque hay puestos para todo. El precio es variable, pero como todos sabemos, depende de la necesidad y el deseo de comprar unas cosas, la oferta, y las posibilidades de producirlas otros. Pero aquí no se compran los productos, sino partes de las compañías que los venderán. No es más que un préstamo. Los accionistas le pagan por adelantado a las empresas para que éstos produzcan eso que dicen que van a vender, y cuando lo hagan, repartan algo de lo que han ganado. Esto lo sabemos todos, es verdad. Pero lo que no parecemos saber son dos cosas. Primero, que esos accionistas, en países como el nuestro, no son los antiguos marqueses herederos. Hoy tiene acciones de Telefónica o Repsol cualquiera de nosotros. De hecho, cuando se privatizaron esas compañías, se hablaba de la democratización de la economía y del acceso a la bolsa de los pequeños ahorradores. De las familias. Y cuando un año después las acciones de Páginas Amarillas enriquecieron a muchos particulares de tu patio de vecinos, nadie pensaba que “Los Mercados” eran tan malos.
Pues bien, a partir de ahora, creo que sería bueno que se dijera: “las personas que han invertido sus ahorros en compañías esperando ganar algo, no se fían ya de que lo vayan a ganar y están vendiendo lo que invirtieron. Otros lo hacen porque como la cosa está mal, necesitan dinero, Por eso la bolsa baja“.
Nota 1: También existen especuladores que hacen subir y bajar la bolsa. Pero cuando la hacen subir, sube para todos, igual que cuando baja. Moraleja, si no quieres jugar a la bolsa, no juegues.

“Prima de Riesgo”.

…esa es la segunda palabra mágica, que como “el hombre del saco” sirve para encontrar al culpable de nuestras desdichas. Y yo, insisto, no soy economista y seguro que alguien amablemente me corrige, pero investigando un poco, he llegado a la conclusión de que habla de las posibilidades reales que tiene alguien, por ejemplo un estado, de devolver lo que le presten. Si es probable que no pueda devolverlo, el riesgo es alto, y la prima se pone como una moto. Si un estado debe ya lo que gastó hace cinco años, y pidió más dinero hace cuatro años, y hace tres, y así hasta ayer mismo, teniendo incluso que pedir para pagar los intereses de lo anterior… las posibilidades reales de que devuelva lo prestado se complican. Ahora pongamos que cada vez se trabaja menos, se produce menos y por tanto, se consume menos. Eso lleva a que se pagan menos impuestos y cotizaciones. Sorpresa. El estado pensaba ingresar para pagar lo que debe y seguir pidiendo prestado, pero no es así. No importa, porque son los que mandan y se reúnen y deciden que igual hacen una “quita” (eso lo entendemos todos: te quito la mitad de lo que te debo, y listo) Y arreglado. Ya no debemos tanto. Pero… ¿a quién se lo deben los estados? pues a “Los mercados“. Y ya hemos dicho que los mercados son gente de tu misma escalera que lo que no quiere es perder su dinero, aunque lo tenga en un banco o en un fondo de de inversión y lo manejen por ellos. Así que cuando llega Grecia y dice: “No creo que te pague a fin de mes, pero déjame más dinero” El mercado, responde: “¿Crees que soy un primo? quiero decir, ¿una Prima?”
Nota 2: Si los bancos son quienes le dejan el dinero a los estados para que lo gasten, claro que son los que al final mandan. El problema es por qué los estados han gastado más de la cuenta en aeropuertos vacíos y otras zarandajas. Moraleja: Si gastas más de lo que tienes y tendrás, venderás tu alma a quien te deje el dinero.

 ”Dación en Pago”.

…una de las medidas más comentadas últimamente ante la cascada de desaucios por los impagos. Una situación dramática para el que la sufre, sin duda. Dación en pago sonaba muy bonito y decidí investigar. Se trata de que si no puedes pagar la hipoteca que has contratado, nada, le das la casa al banco y te libras de pagar. Reconozco que me pareció justo, aunque le vi la trampa enseguida. Vamos a ver, si por ley se autoriza a no ser responsables de lo que firmamos, me parece un precedente complicado. Pero pensé que era una cuestión especial, circunstancial y excepcional. Pero aún así, me puse en el otro lado. En el que presta el dinero. Si, los mercados, incluyendo a los ciudadanos que compraron acciones de un banco esperando que éste ganara dinero con los interesas de las hipotecas. Por ejemplo. Y se me ocurrió imaginar qué pasaría si la ley obligara a aceptar las casas como pago a los bancos. Lo primero que imaginé es que si al banco le dices que corre el riesgo de no cobrar y tener que quedarse la casa, pensaría que para eso no concede hipotecas, porque los bancos no quieren casas, quieren dinero. Y las hipotecas que concedan, sería en condiciones leoninas. Con miles de avales y a un precio muy alto. Simplemente, subirían los tipos de interés porque habría que calcular un riesgo altísimo de no recuperar el dinero, y comerse la casa. Sí. Como la prima de riesgo. Qué curioso. Eso me hizo recordar los años ochenta en los que una casa en Madrid costaba unos cinco millones, pero las hipotecas rondaban el 24% de interés. Era igual de difícil que ahora adquirirla.
Nota 3: Vale, los bancos han inflado el precio de los inmuebles para conceder más créditos y más altos. Pero cuando los ciudadanos vendían casas al triple de lo que las compraron y de paso con el crédito se compraban un coche nuevo, les pareció muy bien. Moraleja: cuidado con lo que deseas que igual se cumple.
 Y finalmente, la semana pasada leí por fin una buena noticia: Los bancos centrales Europeos inyectaban dinero al sistema para dotarlo de liquidez. Eso era fantástico. Por fin había dinero… aunque fuera para la banca, que ya hemos dicho que somos todos.. Pero… un momento. Creo que hay otro uso incorrecto de las palabras. ¿Bancos Centrales? Es decir, los bancos públicos ¿verdad? Y esos bancos ¿qué dinero tienen si no es el procedente de nuestros impuestos?
El titular correcto sería: “Los bancos centrales inyectan nuestro dinero a la banca para que la banca pueda seguir prestándonos dinero y podamos devolverles el dinero que ya nos prestaron, a ver si llega una prima y se fía de nosotros y vuelve a invertir en algo que genere más dinero y no llegue otro político y se lo gaste en algo que le haga pasar a la historia” Porque, no soy economista ni tan listo como Leopoldo Abadía
Fuente cookingideas

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