Y SI DIOS EXISTE?


Las discrepancias entre teístas y ateístas han existido desde la propia creación de los términos, en la Francia del Siglo XVI, aunque su trasfondo podemos decir que existe desde la creación de las primeras sociedades teístas. Como muchos pensadores han dicho a lo largo de la historia, es complicado concebir una sociedad en la que todos los individuos crean en los dioses establecidos tanto de puertas a fuera, como de puertas a dentro.
La primera filosofía ateísta no la encontramos hasta el siglo VI a.C. en India. Chárvaka fue un filósofo materialista extremo que creó una escuela materialista extrema y empírica que tuvo seguidores a lo largo de más de 2.000 años. En su época, tanto en tiempos posteriores, fue un pensamiento prohibido por varios líderes religiosos, e incluso duramente perseguido. Aún así, parte de sus textos fueron introducidos en grandes religiones como el jainismo y budismo, gracias a lo cual sus pensamientos nos han llegado a nuestros días.


I: Símbolo del Ateísmo utilizado por los marines
Chárvaka, se consideraba a sí mismo un empirista, por lo que sólo existía el mundo material con el que podemos interactuar y nada más allá. De este modo, negaba abiertamente la existencia de cualquier tipo de Dios, alma, cielo, infierno o vida después de la muerte.
En este punto quiero parafrasear un pequeño texto atribuido comúnmente a Marco Aurelio (aunque no he encontrado ningún libro en el que aparezca como tal) que a mi modo de ver es bastante revelador
Vive una buena vida.
Si hay dioses y son justos, entonces no les importará lo devoto que hayas sido, sino que te darán la bienvenida basándose en las virtudes con las que has vivido tu vida.
Si hay dioses, pero injustos, entonces no deberías querer adorarlos.
Si no hay dioses, entonces cuando mueras todo habrá terminado, pero habrás vivido una vida noble que permanecerá en los recuerdos de tus seres queridos.
¿Por qué son tantos los que se empeñan en hacer creer a todo el mundo que Dios no existe? Si nos centramos en un pensamiento puramente empírico, como base del conocimiento científico, observando el mundo material y sensorial que tenemos a nuestro alrededor, no podemos determinar si Dios existe o no existe. ¿Entonces cuál es el sentido de centrarnos en hacer creer al resto de la humanidad que su Dios no existe?
Como bien expresa el texto de Marco Aurelio, lo importante es lo que nos queda, todo aquello de lo que estamos seguros. Si después resulta que existe un Dios, pues debería bastar con haber vivido una vida que dignifica a todos los que nos rodean, tratándolos de igual a igual.

II: Busto de marmol de Marco Aurelio
Por todo esto, creo que lo justo para cualquier científico sería declararse agnóstico. Es cierto que el ateísmo, en su acepción más abierta, también abarca los pensamientos agnósticos, pero creo que no merece la pena sentar la duda. Afirmar la no existencia de uno o varios Dioses es una actitud pretenciosa, que se sale de todo método científico.
Muchos en este punto me dirán: ¡Es que son los creyentes los que tienen que demostrar que Dios existe, no yo lo contrario!. Pero es que ni lo uno ni lo otro. Una persona no creyente, no tiene por qué demostrar si Dios existe o deja de existir. Es más, es un concepto se excede de lo que debería de preocuparle desde el punto de vista empírico más extremo.
Otro tema completamente distinto a tratar son las religiones como instituciones, como grandes compañías organizadas a lo ancho y largo del mundo, que intentan imponer su concepción del mundo. Aquí, me gustaría citar brevemente a Ludwig Wittgenstein:
Asegúrate de que tu religión es algo que quede entre tú y tu dios
En realidad eso es lo único que nos tiene que preocupar. Las creencias pueden existir, y no hacen mal a nadie mientras se mantengan entre aquellas personas que creen. Si un cristiano católico quiere ir a misa todos los domingos, y a mí no me afecta, está claro que no debería importarme lo más mínimo.
Claro, que para llegar a este punto hay muchos pasos que dar. Ningún tipo de religión debería ostentar ningún tipo de poder en el mundo real. El dinero de los impuestos de cualquier persona no debería ser destinado a ninguna institución de carácter religioso, y de ser así, debería ser un impuesto añadido y voluntario pagado únicamente por aquellos que decidan apoyar a esa institución.

III: Ludwig Wittgenstein
Pero todo esto va más allá de los conceptos de teísmo, ateísmo y agnosticismo. El hecho de que las instituciones religiosas empiecen a comportarse en nuestro mundo como cualquier otra institución de carácter laico, sería justicia, pero dada la historia que ostentan, será algo que no veamos en los años próximos.
Concluyendo: ¿Y si Dios existe? Me da igual. Lo único que me importa es la vida que tengo por delante para vivir, y mi intención de sacar lo mejor de ella.
Fuente : Recuerdos de Pandora.com

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