Proyecto De Vida

Quienes somos, hacia dónde vamos, y quiénes nos acompañarán, son las preguntas esenciales de todas las personas.
Más o menos explícitamente, todos estamos preocupados por lo mismo... nuestra vida.

Estás tres preguntas implican un proceso de reflexión profundo y continuo que nadie puede responder por nosotros... y una dosis de coraje que nadie nos regala.
La diferencia entre "improvisar" la vida y "tener la predisposición de dejarse sorprender por los acontecimientos de la realidad", es fundamental.
El "momentismo", los vínculos pasajeros, las relaciones poco profundas y nada comprometidas, son una constante en nuestra época
El "deber ser" como mandato irrenunciable y limitador de la existencia, lo ha sido desde siempre...
Lo uno y lo otro, produce desorientación y sufrimiento en quien así lo vive.
Vivir de modo inconsistente; disperso y abarcando todo lo que llega a nuestro lado; sin una coherencia interna entre nuestro modo de sentir, pensar y actuar; dejar que las circunstancias y los otros (familia, gobiernos, jefes, etc.) decidan por nosotros; no tener planes claros de sentimiento unificado entre los distintos aspectos de nuestra vida, no reconocer la diferencia entre "amor" y otros sentimientos con imagen análoga; actuar bajo una premisa un rol de nuestra vida, y bajo la opuesta en otro... que el "deber ser" ocupe el lugar de la respuesta a la pregunta por nuestro "deseo",produce sufrimientos y una vida que no satisface nuestra humana condición.
La posibilidad de dejarse sorprender, implica estar abiertos a la novedad, a eso no pensado que la vida nos presenta y por algo resuena en nuestro interior y nos convoca.
Las personas no somos más que el potencial que guardamos, nuestra condición de posibilidad de ser, explorar y explotar en la mayor medida posible ese potencial, es el único objetivo de la vida humana desde el nacimiento hasta el instante previo a la muerte.
Proyectar, proyectarnos, es la esencia de la vida humana.
Qué es "un proyecto", qué toma esa categoría para cada cual, depende de múltiples factores, pero sobre todo de la profundidad que queramos darle a nuestra reflexión y del grado de coraje que le pongamos a la vida.
El Proyecto no es uno y para siempre... la adolescencia es la edad "de oro" para los proyectos; sin embargo el carácter propio de cambio profundo de esa edad, hace que nuestros proyectos de juventud no sean siempre los que luego prosiguen a lo largo de la vida. Reproyectar en cada etapa, a partir del análisis que de cada momento de nuestra historia hagamos... de eso se trata.
La elección de una profesión, la decisión acerca del deseo de tener hijos o no, un concepto acabado de qué es el amor para cada uno y en cada época de la vida, un ideal al que aportar con nuestro trabajo y pensamiento, van configurando un proyecto de vida.
Saber hacia dónde vamos y porqué, es la posibilidad de transitar una vida lo más cercana a la felicidad, más allá de las vicisitudes que ella nos presente.
Integrar nuestro proyecto de vida es un elemento fundamental... La pareja, la decisión de tenerlos y el modo de criar los hijos, la realización profesional... si van para diferentes lados, son una fuente de sufrimiento.
Quién soy,
Hacia dónde voy, y
Quiénes me acompañan...
Las tres preguntas fundamentales del ser humano.
Nunca es tarde para parar y ensayar respuestas.
La felicidad -un grado aceptable de satisfacción con sí mismo- es un trabajo siempre posible.
La respuesta a la pregunta por la felicidad, está en no resignarse a vivir sin ella.
María Adela Mondelli
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