La Actitud Depende de Uno Mismo

La actitud podríamos definirla  como una disposición, un estado de ánimo. Se refiere a cómo pensamos, a lo que sucede dentro de nosotros que nos hace reflejarlo en el exterior, lo que sucede en el interior aparece en el exterior de todos nosotros.
Nuestra actitud en cierto modo actúa como un imán, y tanto si nuestro pensamiento es positivo como negativo, nos arrastran hacia esa dirección. En cierta manera aquí se cumple la vieja teoría de causa-efecto: una buena actitud nos traerá un buen resultado, pero una mala actitud nos traerá uno malo.
Lo que está claro es que todas las actitudes, tanto las positivas como las negativas son aprendidas. Es por eso que es responsabilidad nuestra conformar una actitud que nos haga alcanzar y satisfacer nuestras necesidades y anhelos de la manera más positiva.
Así que concedámosle a la actitud la importancia que se merece. Es una de las elecciones más importantes que una persona puede hacer ya que afecta a todo lo que hacemos en la vida. De echo a esto se refería Víctor Frankl, en su obra “El hombre en busca de sentido”, en el que nos presenta a un judío que sobrevive en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Decidido a encontrar algo que los nazis no pudieran arrebatarle, se da cuenta de que la actitud es algo que depende exclusivamente de él, más allá de los acontecimientos que le rodean.
De la lectura de este libro, entre otra muchas cosas, podemos deducir que podemos dirigir nuestros propios pensamientos para que trabajen a favor o en contra nuestra.
Si no le ha quedado muy claro a qué me refiero cuando digo la palabra actitud, le podría decir que es lo que usted mismo se dice cuando habla consigo mismo, lo que se dice en su diálogo interno, diálogo que nos influye muchísimo, ya que está demostrado que suele influirnos más lo que nos decimos nosotros mismos que lo que nos dicen los demás.
Formamos pensamientos y sentimientos basándonos en lo que nos decimos a nosotros mismos y al final actuamos de acuerdo con estos pensamientos y sentimientos.
Una actitud positiva es aquella que nos ayuda y nos hace felices, y no aquella que nos hace hundirnos y sentirnos incompletos, como si fuéramos pobres.
En esencia la actitud es el modo en el que enfocamos o nos acercamos a la vida, y esta manera es la que determinará nuestro éxito o fracaso. De tal modo que tenemos que conseguir un enfoque adecuado que nos beneficie a nosotros.
Es importante que tomemos una actitud con una mentalidad abierta: no seremos capaces de aprender nada si no lo hacemos de este modo. Tenemos que evitar pensar que lo sabemos todo, y darnos cuenta de que nos queda mucho por aprender y descubrir, esa es la actitud necesaria.
Por otro lado es importante que cada uno de nosotros pensemos por nosotros mismos, sin pecar de una conformidad podríamos decir insensata. Así terminaríamos con nuestra libertad de elegir que es nuestro mayor y más importante recurso.
De hecho podríamos decir que esa capacidad de pensar no es solamente un derecho que tenemos, sino una necesidad que nos permite tener nuestras propias creencias y valores.
Y ya por último, piense siempre de forma constructiva. No por pensar de forma positiva vamos a lograr siempre lo deseado, pero por lo menos ayuda. No solo hay que pensar de una forma positiva, sino hay que creer en ese pensamiento positivo.
Así que para conseguir esos logros personales, no se deje arrastrar por las ideas negativas que a todos nos claman, sino que busque aquellas ideas positivas y constructivas que le ayuden en sus éxitos.
De Victor Alonso Orellana
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